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viernes, 19 de febrero de 2010

Leda Valladares y Paulina Movsichoff




En la foto de arriba: Nicandro Pereyra, Paulina Movsichoff y Leda Valladares en la presentación de "Temblor que se pornuncia", de Paulina Movsichoff, en Bs.As.,1977.

En la foto de abajo: Paulina Movsichoff y Leda Valladares en la presentación de la Antología del Cancionero Tradicional Argentino: "A la sombra de un verde limón". Bs.As-,1984

jueves, 28 de enero de 2010

Nostalgia- Enrique Menoyo

Tienes nostalgia de aquel pueblo
calcado por los ojos, por la infancia.
De sus calles, de sus veredas con naranjos,
de su plaza secreta, enamorada.
Nostalgia de sus días y de sus noches,
jubilosos de sol, altas de estrellas.
Y no puedes volver. Arduo es el tiempo
que intercala
su adiós y su ceniza.

Definiciones- Editorial Alarcón

El vapor de los trenes- Hamlet Lima Quintana




Recuerdo que los trenes pasaban a la noche
y la máquina pitaba tres veces como anuncio
de su pasaje por la estación, y como una nebulosa,
pitaban a lo lejos después, no sé en qué despedida.
Siempre los trenes a vapor impresionaban
cuando pasaban a la noche como duendes,
como fantasmas porque uno no los veía,
tan sólo los escuchaba imaginando viajes,
pasajero del humo que se deshilachaba luego
y entonces uno se bajaba y se subía al humo nuevo.
Si me preguntan a qué lugar se han ido a descansar
los trenes que por la noche jadeaban su vapor,
les diría que están vivos, nocturnamente vivos,
y recorren las vías que están adentro mío
pitando y anunciando su llegada,
nunca su despedida como lo hacían afuera
porque yo también estoy vivo y llevo pasajeros
por las infinitas vías de mis pensamientos.
Antología de la poesía latinoamericana- Paulina Movsichoff

Agosto de 1945- Jorge Teillier




El día en que Hiroshima y Nagasaki ardían
yo veía feliz a medio mundo,
porque los Aliados habían vencido
y al fin se terminaba la guerra,
y terminarían todas las guerras.
Yo pensaba en la Bomba como en un gran fuego de artificio
En la plaza el Año Nuevo,
y mientras aceras de asfalto derretido
arrastraban a miles de seres,
yo miraba jugar al escondite a las niñas vecinas
y esperaba que me llamaran a sentarme a la mesa.

Los girasoles relucían y caracoles despreocupados trazaban
sus senderos pateados en el jardín,
mientras en la tierra del sol naciente
monstruosas plantas retorcidas crecían
y nacían larvas sin nombre.
Aquí hermosas muchachas peinaban largas trenzas,
mientras allá millares de mujeres quedaban sin cabello.
Caía el telón sobre otro día
y yo miraba ávidamente al mundo
cerrado para siempre a los ojos de tantos niños.
Aún no se usaba la palabra radioactividad.
Y yo a los diez años sabía que todo estaba bien:
era el fin de las guerras y triunfaban los buenos.
Todo el mundo estaba feliz y se preparaba el desfile de la Victoria,
cuando al otro lado de nuestro otoño
Hiroshima y Nagasaki ardían.


JORGE TEILLIER. Nació en Lautaro, Chile en 1935. Su obra poética comprende: Para ángeles y gorriones, El árbol de la memoria, Poemas del país de nunca jamás, Los trenes de la noche.

jueves, 21 de enero de 2010

Cuando iba a la escuela- Francisco Amighetti



Cuando iba a la escuela
me aprendí de memoria las casas del suburbio
con su ropa tendida de colores
y, probablemente fueron mis primeros dibujos
las casas con sus caras sucias,
el sombrero de su tejado y el humo.
Ese paisaje de infancia me sigue
Y morirá en mis ojos conmigo,
Con sus lluvias rezando,
Con sus tapias derrumbándose,
Con su acequia llorando.
Yo tuve compañeros de escuela
Que hacían sus tareas en la cocina
Con sus madres lavanderas,
Y alguna hermana que había seguido
“el mal camino”
Yo miraba sin astronomía las estrellas,
era de la generación que oyó cuentos de aparecidos
antes de que los psicólogos se encargaran
de la educación de los niños.
Los ponientes, nunca a tuvieron tanto oro
como detrás de aquellas casas
donde descubrí la estética de la geometría,
y donde los papalotes de los niños pobres
eran los únicos habitantes del cielo
antes de los aviones.

Y por eso todos los niños de aquel barrio
eran poetas,
porque las únicas estrellas al alcance de su mano, eran las luciérnagas,
y colgaban en el viento aquellos seres
de varilla y papel
que se alimentan de cielo
como las banderas.


FRANCISCO AMIGHETTI. Costa Rica, 1907-1998- Obra publicada: “Poesía”, “De mí mismo”, “Francisco en Harlem”, “Ars moriendo”, “Poemas de amor”, entre otros.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Teresa Parodi y Paulina Movsichoff






Fotos tomadas durante la presentación del libro Las puras existencias, Conversaciones con Teresa Parodi, de Paulina Movsichoff, Los Libros del Volantín, Buenos Aires, diciembre de 1999.
En la primera foto se ven, de izquierda a derecha: Teresa Parodi, Blanca Rébori, Rubén Pérez Bugallo y Adolfo Colombres.
En la segunda foto se ven también, de izquierda a derecha, a Teresa Parodi, Blanca Rébori y Rubén Pérez Bugallo.